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lunes, 12 de septiembre de 2011

Simplemente... gracias.

Ayer no podía más. Eran las 23 y chirolas y sentía el corazón que salía del pecho, una emoción que afloraba de mis ojos en forma de lágrimas. Era tanta la tensión contenida que de alguna manera debía salir, era IMPOSIBLE seguir viviendo con toda esa energía en el cuerpo. Hasta el último momento ver esa entrega, talento, trabajo en equipo, solidaridad, garra, amistad, amor por la camiseta, orgullo por representar a su país, jamás darse por vencidos aún cuando el cuerpo les decía basta... demasiado todo junto en una camada que quedará grabada en la retina de todos aquellos que amamos el deporte y en especial el básquet. Podría hablar del Chapu Nocioni, el Yacaré Kammerichs, Pancho Jasen, Fabri Oberto, Paolo Quinteros, el Pipa Gutiérrez, Martín Leiva, el Lancha Delfino, Pepe Sánchez, Pablo Prigrioni, Manu Ginóbili, Luis Scola, el malogrado Leo Gutiérrez y su apoyo desde afuera... pero creo que hablar de individualidades (grandes, esforzadas, talentosas) sería olvidar la esencia de este grupo: EL EQUIPO, que aún bajo distintos comandos (Magnano, el Oveja Hernádez, Lamas...) ha sabido mantener su INTEGRIDAD a través de los años en sus distintas versiones con jugadores que se van, otros que ingresan...

Les voy a adjuntar en este humildísimo post una nota escrita por Juan Pablo Varsky que refleja en gran medida el agradecimiento que siento por este EQUIPO.






Simplemente... GRACIAS.

lunes, 29 de agosto de 2011

Voyage...

Venía todo bien, casi genial. Preparamos todo, vos me esperabas. 500 km de nada hasta ESA parada donde sería todo perfecto. Un lugar, una historia, dos personas y nada más -NADIE más-. Planes? Además de ESE lugar que conocemos tan bien y sabe de muchas cosas pero que jamás las comenta (literalmente), un paseo o dos, quizás alguna cena y después improvisaríamos. La creatividad es algo que desarrollamos a lo largo de este tiempo.

Terminal, maleta, un asiento de coche cama, la campera para taparme y el celu a mano. Nunca lo tengo encima cuando viajo (sobre todo porque de noche debería dormir aunque no me resigne a la idea) salvo que...

Y pasó. sms: "llamame URGENTE". Sí, tuyo... TUYO. Con el corazón a mil busqué en la agenda del aparatito ese nombre tan caro a mis afectos (me gusta leerlo antes de hablarte) y apreté el botón de llamar.

Quise escuchar tu voz diciendo "hola" pero no se cumplió ese deseo. Directamente me dijiste "no va a poder ser, vas a tener que volverte. Luego te explico... ahora no puedo hablar, beso." Una sentencia de muerte a nuestras ilusiones de ese fin de semana me llegó por el auricular. Por qué? POR QUE?

Llegué a la terminal, busqué una boletería que me devolviera al infierno sin vos, dejé la maleta en el guardabolso y me fuí a caminar. Total, tenía tiempo, no había planes... mientras mis pasos me llevaron sin quererlo a través de cuadras y cuadras hasta tu puerta. Escuché voces, no me animé a tocar el timbre, la llamada que tuvimos era muy clara.

Miré la hora en el celular (aparato tirano) y éste me decía que debía volver a la terminal pues perdería el colectivo de vuelta a Buenos Aires. Paro un taxi, lo tomo, yendo en camino por la Pedro Luro hay un policía de tránsito desviando los vehículos por (creo) un accidente, así que tardamos un poco más de tiempo que lo necesario, llegando justo al guardabolsos y salir corriendo al andén. Cola infernal -yo a lo último, claro- que me remitía a mi destino.

Colectivero pidiendo pasajes, un asiento doble esperándome, una puerta que amaga cerrarse pero se abre de golpe.



Y empezó un nuevo día... shhh... con vos.