Ayer no podía más. Eran las 23 y chirolas y sentía el corazón que salía del pecho, una emoción que afloraba de mis ojos en forma de lágrimas. Era tanta la tensión contenida que de alguna manera debía salir, era IMPOSIBLE seguir viviendo con toda esa energía en el cuerpo. Hasta el último momento ver esa entrega, talento, trabajo en equipo, solidaridad, garra, amistad, amor por la camiseta, orgullo por representar a su país, jamás darse por vencidos aún cuando el cuerpo les decía basta... demasiado todo junto en una camada que quedará grabada en la retina de todos aquellos que amamos el deporte y en especial el básquet. Podría hablar del Chapu Nocioni, el Yacaré Kammerichs, Pancho Jasen, Fabri Oberto, Paolo Quinteros, el Pipa Gutiérrez, Martín Leiva, el Lancha Delfino, Pepe Sánchez, Pablo Prigrioni, Manu Ginóbili, Luis Scola, el malogrado Leo Gutiérrez y su apoyo desde afuera... pero creo que hablar de individualidades (grandes, esforzadas, talentosas) sería olvidar la esencia de este grupo: EL EQUIPO, que aún bajo distintos comandos (Magnano, el Oveja Hernádez, Lamas...) ha sabido mantener su INTEGRIDAD a través de los años en sus distintas versiones con jugadores que se van, otros que ingresan...
Les voy a adjuntar en este humildísimo post
una nota escrita por Juan Pablo Varsky que refleja en gran medida el agradecimiento que siento por este EQUIPO.
Simplemente... GRACIAS.